La gallina Bertina no aceptaba que las gallinas no podían volar. A pesar de las burlas, continuó subiendo y lanzándose desde lo alto del gallinero, moviendo sus alas con determinación. Día tras día, sus esfuerzos dieron fruto, y finalmente, logró volar. Su vuelo inspiró a las demás gallinas, enseñándoles a soñar y perseverar.