Cuando a Ignacio Selva, señorito madrileño culto y hastiado, lo consideran sospechoso de asesinato, se le abre el cielo: no solo se decide a resolver el caso, sino que toma las riendas de la investigación y torea a la policía, a la prensa y al juez. Lo hace porque puede. Pero, sobre todo, porque se aburre. Una novela de detectives ambientada en el Madrid de los años 20 y protagonizada por un joven aristócrata, Selva. La historia comienza con Selva en la consulta de su médico a quien le traslada su malestar, aburrido por el tedio de una vida acomodada siente un vacío existencial. Horas más tarde, después de asistir a una representación teatral, Selva se encuentra con un cadáver en un solar junto a su casa. Rápidamente asume el rol de detective aficionado y se dispone a resolver este terrible crimen, al tiempo que se asegura de demostrar su inocencia, ya que, para la policía Selva es el sospechoso principal.