Con este libro Fernando Oliván nos introduce en un viaje simbólico, verdadera exploración arqueológica quenos lleva hasta las raíces más profundas de nuestroser social y político. Viaje, que como nos recuerda el autor, no está exento de riesgos y peligros pues, como en toda exploración sincera sobre el pasado, no dejará de haber descubrimientos inquietantes y tenebrosos. El libro viene a señalar los fundamentos ideológicos, no pocas veces confundidos con los religiosos ymíticos, sobre los que se levanta la Declaración delos Derechos del Hombre y el Ciudadano y, con ello, la doctrina de los derechos humanos. Un libro lleno deerudición, pero de ágil lectura que nos conduce a los orígenes mismos de nuestra cultura política. Verdadera autopsia, en el sentido etimológico del término,de lo que somos y de dónde venimos y, por ello, condición necesaria para saber a dónde vamos. El libro trastoca absolutamente la idea clásica de los derechos del hombre, nos revela herencias insospechadas y nos lleva, en más de una ocasión, a la duda sobre algunosde los valores fundamentales de nuestro orden político. Su lectura deja al desnudo las entrañas de la razón humanitaria.