“¿No es la poesía un megáfono pegado/ a los susurrantes labios de la muerte?”, escribe Billy Collins en uno de los poemas de La lluvia en Portugal. Y es que laconciencia del tiempo y una mirada suavemente elegiaca recorren muchos de los poemas de este libro en elque la actitud del poeta es la de quien hace un elogio de la ignorancia de los perros de Mineápolis, “queno tienen ni idea de que están en Mineápolis”, la dequien evoca una hormiga en una “nublada mañana de undía laborable” o resume la vida en “el retrato / de una familia anónima holandesa / pintada por un artistaanónimo holandés.”