En un Reikiavik futurista, la Asociación Psicológica Islandesa ha desarrollado una prueba que mide los niveles de empatía de una persona. Insisten en que es simplemente una herramienta para identificar a individuos con trastornos morales, propensos a ofender, y así facilitarles recursos para convivir. En unos meses, el Parlamento votará si la prueba será obligatoria, y la opinión de la ciudadanía está polarizada. Algunos creen que la prueba hará de la sociedad un lugar más seguro, otros la tildan de transgresión. A medida que se acerca la fecha, los cuatro protagonistas de esta provocadora novela se encuentran atrapados en el centro del debate. Cada uno tendrá que enfrentarse a verdades incómodas sobre sí mismos y sobre la sociedad en la que viven.