En La mujer que se avino se enciende la cálida alegría del idioma. Sabe Marisa que bús- queda y hallazgo pueden darse al mismo tiempo y nos hace esa doble ofrenda con po- rosidad y fusión de registros, entre lo lírico y lo irónico, lo culto y lo coloquial, la rima y el verso libre, la onomatopeya y algunos términos deliciosamente ajenos a lo poé- tico... Es su modo de estar en el lenguaje, aquella fuerza que diferencia una voz. Lo que llamamos estilo y hallazgo. Lo que llamamos regalo. MARÍA ÁNGELES PÉREZ LÓPEZ Me ratifico. En la poesía de Marisa López Soria no hay lugares comunes, ni conven- cionalismos poéticos. El lenguaje tiene mucha fuerza, gracia y originalidad. Sin retóricas dulces, enjuto, casi Vallejo o a veces. Espléndido poemario. ELOY SÁNCHEZ ROSILLO Ridícula muchacha imitando a golondrina: Vendría a mí más cierto que el mediodía / sería loco por yo su nombre sería Pablo / paaaaa blooooo / ¿no sabe, acaso, Pablo, a nido? / -ramas barro saliva- / Con ese nombre fui tejiendo los huecos de mi cuerpo / -en cajitas las bobinas y las hebras de colores- / bordé punto de cruz en remate de las ingles / con el huevo de madera fui zurciendo los fondillos / macramé de nudos persas asenté al sillón de Venus / primorosa artesanía del croché cabe el coin de l'amour / trasparencias para el pupo con encaje de bolillo / -el piercing vino des- pués- / seda de la morera en la fiesta de mis manos / y entre risas, vaina para la vagina mundo revoltoso y libre. / Digamos que tramé hogar y decoré el domicilio. / Mira la cosa / resulta que te avienes y no te llamas Pablo.