No, el filósofo no está en su torre de marfil, elucubrando sobre abstracciones trascendentales. Este manifiesto –breve, directo, contundente– es una suerte dereflexión de emergencia sobre el presente. Una indagación en las medias verdades sobre lo que está sucediendo en Europa, donde se superponen los atentados terroristas del radicalismo islámico –como los de París–con la llegada de una multitud de emigrantes y refugiados. i ek, torrencial y visceral, no está para ponerpaños calientes, sino para poner el dedo en la llaga. Y así, plantea que no podemos quedarnos en el merolamento compungido, en la compasión ante las víctimasinocentes, que debemos ir a las causas que generan la espiral de retroalimentación entre el islamofascismo y el racismo. Para ello es necesario superar ciertos tabúes de la izquierda y al mismo tiempo denunciarel capitalismo global que genera nuevas formas de esclavitud, y airear la obscena corriente subterránea delas religiones –que amparan la pedofilia, las agresiones contra las mujeres– y su violencia divina. La solución de esta encrucijada pasa, en opinión del filósofo, menos por la acción militar que por el fomento de la igualdad y la recuperación de la lucha de clases. El huracán i ek vuelve a la carga con un libro pertinente, certero y provocador.