Por primera vez en castellano, llega uno de los hitos de la Historia del arte feminista. El lector tiene entre sus manos uno de los grandes libros de la historia del arte feminista, en el que su autora, Rozsika Parker, decidió llevar a cabo una reevaluación de la relación recíproca entre las mujeres y una de las prácticas artísticas más injustamente menospreciadas: el bordado. Con esta obra (traducida por Ana Useros Martín y Jesús Espino Nuño), el arte de la aguja sale del ámbito privado femenino para pasar al mundo de las bellas artes, lo que supuso un gran avance en la historia y la crítica del arte. Su impacto ayudó no solo a captar el interés de creadoras contemporáneas como Louise Bourgeois y Tracey Emin, sino también a promover la emergencia de nuevos artífices, tanto mujeres como hombres. De la mano de revistas femeninas, cartas, novelas y las propias piezas textiles, Parker rastrea desde la Edad Media hasta el siglo XX cómo la separación que se fue forjando entre el bordado —considerado un mero trabajo artesanal— y las bellas artes funcionó como un factor importante para marginar el trabajo femenino. Asimismo, El bordado y la creación de lo femenino analiza la naturaleza contradictoria de esta práctica: cómo ayudó a inculcar un ideal de feminidad sumisa, al tiempo que les proporcionaba a las mujeres una fuente de creatividad inmensamente placentera que servía para establecer profundos vínculos entre ellas.