No es posible atisbar las causas ni las terapias delsufrimiento psíquico, de la locura, sin considerar laalienación social e ideológica, sin liberar a la psiquiatría de la servidumbre al capital. Solo habrá uncambio real en la producción del malestar y en las formas de atenderlo al unísono con un cambio radical deesta sociedad. Nos queda, entretanto, manteniendo lamirada puesta en la posibilidad de ese horizonte liberador, ir conquistando espacios de emancipación. Y ponerlos en discusión, al calor de la imaginación y lalucha, para reinventarlos cada vez.