«El libro del que nos ocupamos no es [...] un libroestrictamente literario, pero no por ello es menos sorprendente y valioso. Al contrario, la inteligencia de su autora y su escritura, sencilla e implacable, lohace mucho más valioso que la mayoría de los que sepublicaron entonces, y después!, quizá porque abandonando la retórica dejaba de ser propagandístico. Se leerá, sin la menor duda, como un vertiginoso episodionacional. [...] Las ideas de Campoamor fueron netas,ponderadas y, acaso lo más prodigioso, con una meridiana lucidez, ya que las exponía en el mismo 1936. Loque otros empezaron a admitir tantos años después, ella lo vio claro cuando solo habían transcurrido unaspocas semanas de lucha.» (Andrés Trapiello, Las armas y las letras)