El mundo de Marián, anclado al rincón de repostería donde trabaja, da un vuelco cuando un viejo conocido le hace una propuesta imposible de rechazar: trabajar en la boda de su hija en Francia. La oportunidad, caída del cielo, podría ayudar a Marián a perseguir su sueño de abrir su propio obrador, pero también supone reencontrarse con Dominique, su primer y único gran amor. Dom, el chico que una vez le revolvió el corazón y le regaló los mejores veranos de su vida, ahora podría reabrir heridas que creía cerradas. Entre recetas de macarons y bajo las luces de un château, Marián descubre que, a veces, los sueños más dulces pueden hacerse realidad solo cuando te enfrentas al amargo sabor del pasado.