
Michel Foucault había comenzado el proyecto de una historia de la sexualidad ya en la década de 1960, y lehabía dedicado dos cursos, hasta hoy inéditos. El primero, impartido en Clermont-Ferrand en 1964, examinalas condiciones del surgimiento en Occidente de unaconciencia problemática y una experiencia trágica dela sexualidad, así como el conocimiento que la toma como objeto. Partiendo de una reflexión sobre la evolución de la condición de la mujer y el derecho del matrimonio, este curso aborda todo el conjunto de saberes sobre la sexualidad, desde la biología o la etología hasta el psicoanálisis. El segundo curso, impartidoen Vincennes en 1969, amplía estas cuestiones. A Foucault le interesa detalladamente la aparición de losconocimientos biológicos sobre la sexualidad y la forma en que se invirtió en una serie de utopías a lo largo de los siglos xix y xx: utopías transgresoras, desde Sade hasta la Histoire d’O, y utopías integradoras, destinadas a reconciliar la sociedad y la naturaleza sexual del hombre, desde Fourier hasta Marcuse. Esesta una oportunidad muy fecunda para que Foucault profundice en su genealogía crítica del doble tema dela sexualidad natural y la liberación sexual, que comenzó en 1964 pero que adquirió un significado aún mayor después de mayo de 1968. Estos cursos son dos hitos esenciales para una arqueología de la sexualidad como experiencia moderna. En ellos descubrimos un Foucault que no duda en utilizar los datos biológicos sobre la sexualidad contra una cierta concepción estrechadel sujeto humano, un Foucault atento a mantener elpotencial transgresor contenido en la experiencia sexual y a analizar las condiciones económicas, socialesy epistemológicas de su reciente constitución como objeto de conocimiento y como cuestión política.