Silencio... Silencio... Y más silencio... Y más silencio... Y más silencio... Silencio, eterno silencio, ¿puedes oír su lejana llamada? En el viento de la hoz, en el tambor de la araña, puedo escuchar el violín roído de sus entrañas... ¡Toca mutilado rabino la marcha Radetzky o la ultima canción pagana! Toca sin hacer ruido, ¡qué el viento se ha llevado todas las armas! ¡Toca! Silencio, eterno silencio, y más silencio que de nuestros fríos labios escapa...