¿Cómo se ha convertido Adèle en el adorable torbellino que conocemos? Muy sencillo: ¡nació así! Pañales apestosos, ataques de vómitos, miradas asesinas: Adèle no da un respiro a sus padres, ni a sus compañeros de la guardería. ¿Quién dijo que todos los bebés son unos angelitos?