Aunque los Conciertos para piano (mano izquierda) de Korngold, Prokofiev, Ravel y otros pueden ser más conocidos, fue Josef Labor quien marcó el comienzo del género en 1915 con su primer Konzertstück para piano (mano izquierda) y orquesta. Fue encargado por Paul Wittgenstein, quien había perdido su brazo derecho en Rusia durante la Primera Guerra Mundial, pero estaba decidido a que su carrera progresara de todos modos. Labor formaba parte del círculo íntimo de amigos de Johannes Brahms, quien, a los tres años, había perdido la vista a causa de la viruela. La composición era para él un lujo, ya que tenía que contar con la ayuda de un amanuense para plasmar sus obras en papel. La música de Labor está compuesta con mucha habilidad, siempre sensual y, sobre todo, melodiosa.