Es curioso que cuando una sociedad pasa por momentos difíciles y traumáticos, las canciones tienden a ser más divertidas, alegres y bailables, como si se tratase de la válvula de escape que permite a esa sociedad olvidarse de sus problemas cotidianos. Eso fue precisamente lo que ocurrió en los años 40 y 50, cuando las canciones más alegres ponían el contrapunto a las dificultades del momento, marcadas por una post-guerra y una sociedad señalada por la tristeza, el rencor y el remordimiento. Son canciones que generalmente venían acompañadas de ritmos latinos como la música tropical, el jazz vocal, el swing, el baion o el foxtrot.