Conozco la sequía. El espacio triste donde mi piel sevuelve frágil y no sabe proteger el corazón que lleva dentro. Estar en oscuridad una larga temporada no benecia a las ores, pero he necesitado mucho tiempo,más del que me hubiera gustado, para salir de aquí.Cuando se coló el primer rayito de luz yo seguía cerrando los ojos. El miedo a veces nos recorre de formaextraña.Todo lo que desea mi cuerpo es un lugar en elque sentirse en calma, y para eso, hay que dejar deregar las ores que ya no están y conar en las oresque vendrán.