Unas manos pueden acariciar, pueden aplaudir, unas manos pueden abrazar, trabajar, partir el pan. Unas manos pueden también pegar, arañar, estrangular, apuñalar, despellejar. Unas manos pueden dar y pueden quitar, unas manos se pueden equivocar, quitarte lo que tedieron, incluso, lo que nunca fue suyo y, algunas veces (pocas) devolverte lo quitado.