Nada hay más dulce, que la voz de una madre entonando a media voz una nana, a ese trozo de su vida ,que acuna en sus brazos. Si los pasteles y caramelos, nos ponen dulzor en el paladar y una sonrisa en la cara, la nana de la mamá o de la abuelita, nos pone dulzor en el corazón y la sonrisa en el alma.