Cabiria se prostituye para vivir, pero esta situación no le impide tener confianza en poder tener una vida mejor. Despreciada por un amante que intenta matarla arrojándola al río Tíber y humillada por un actor de cine que la utiliza, aún mantiene la vitalidad y firmeza de su dignidad. A pesar de que sus 'colegas' no paran de burlarse de ella, Cabiria se defiende de ellas con la fuerza que tiene con sus sueños y esperanzas de una vida mejor, animándose siempre después de cada desengaño y desencuentro.