Se reúnen aquí sus mejores versos: los insólitos e intangibles sonetos de Las Quimeras, fruto de su fecunda locura, sin precedentes en la literatura francesa, y una precisa selección del resto de sus poemas, desde el primero, que compusiera con apenas trece años, hasta el último, su “Epitafio”, escrito poco tiempo antes de aparecer ahorcado en una sórdida calleja del viejo París.