Lo más cerca que Leo Blech (1880-1959) llega a la fama en estos días es que lo confundan con Ernest Bloch, aunque algunos aún recordarán su trabajo seminal como director de ópera en Berlín, donde trabajó durante casi medio siglo (excepto durante los años nazis) Pero sus composiciones, ya sean óperas o que involucren la voz de alguna otra manera, han desaparecido del repertorio, lo cual es una lástima porque su música, aunque menos inquisitiva que la de su contemporáneo Bloch, es mucho más encantadora en el estilo de, digamos, Humperdinck o Rheinberger.