Las personas brutalmente deportadas desde sus poblados en África hasta las colonias europeas del Nuevo Mundo tenían por todo equipaje su cultura de origen: creencias religiosas, medicina tradicional, hábitos alimentarios, pero también músicas, cantos y bailes que practicaron en sus nuevos emplazamientos. Intentaremos evocar esos vergonzosos momentos de la historia con los testimonios y textos más elocuentes, acompañados por la emoción y la energía vital de las músicas que se cantaban y bailaban.