Normalmente, las óperas se conciben sobre el piano, sobre el cual los compositores perfilan los temas, estructuran las armonías y líneas polifónicas, perfilan la composición; solo más tarde se agregan los colores orquestales. Desde el escenario, temas y arias de óperas muy queridas regresaron al piano, en forma de conjuntos de variaciones, improvisaciones, popurrís y fantasías en las que los motivos célebres encontraron nueva vida como inspiración para el virtuosismo y el estilo de canto. Así sucede con las obras registradas en este álbum Da Vinci Classics, donde los trabajos de un jovencísimo Liszt sobre temas de Rossini y Spontini abren el camino a transcripciones y paráfrasis más maduras, incluida una conmovedora interpretación del Cujus animam de Rossini (del Stabat Mater ) y una espectacular versión de la Obertura de La Gazza ladra, cuyos inolvidables elementos musicales están bellamente resaltados.