El disco entró en el Top 20 y estas canciones siguen siendo elementos básicos de las listas de reproducción de rock FM hasta el día de hoy. Pero lo que hace que esta aparición canadiense sea tan especial es que es una de las pocas grabaciones profesionales en vivo realizadas de Randy Rhoads. Mientras estaba vivo, los críticos y fanáticos decían que Rhoads era tan bueno como Eddie Van Halen.