Tras el éxito de su anterior trabajo, Marisa se sumerge al completo, por primera vez, a escribir historias y componer sus propias canciones. Cuenta y canta sobre la igualdad, los derechos humanos, el amor, el miedo, el paso del tiempo, las decisiones, la historia, la superación, etc. A la hora de componer investiga, además, en sus conocimientos y sentimientos más primitivos y que están directamente relacionados con los de su tierra: folclore y cultura.