Jaime, primogénito de una adinerada familia alicantina, descubrió un mundo oculto que le enfrentó con su condición de niño privilegiado. Su estancia en el extranjero, por estudios, despertó una conciencia rebelde y ya no volvió a ser la misma persona.Tuvo la desfachatez de casarse con María, una campesina pobre, y su único amigo, Raimundo, podría ser su perfecto antagonista. Ambos se consideraban afortunados, elegidos por un hombre diferente que podría haberse comprometido con la mujer que hubiera querido y tener el número de amigos que hubiese pretendido. Sabían que jamás descubrirían el motivo de su elección por alguien tan distinto a ellos. Su talante soñador y lunático le llevó a buscar en los astros la complicidad que no encontró en la tierra. Asumió las consecuencias de haber optado por lo más complicado y sabía que vivir de acuerdo con sus principios e ideales «le traería lo mejor, y también lo peor, de su existencia». No se equivocó y tuvo que pagar el precio que le exigieron para ser feliz. Así fue la vida de Jaime Soler Lloréns.