En este disco, Lorquiana, Ana María Valderrama, violín, y David Kadouch, piano, proyectan hacia el futuro la personalidad musical de Lorca recopilando diferentes partituras vinculadas de una forma u otra al artista andaluz. La sonata de Poulenc ilustra la positiva acogida del significado político y social de la figura de Lorca en Francia, donde se convirtió en símbolo de libertad y resistencia. La obra de Hahn, en cambio, nos traslada a aquellos felices y efímeros años veinte del siglo pasado que también disfrutó Lorca. La canción de Alizia Terzian muestra la poderosa influencia que ha tenido la poeta en el contexto hispanoamericano. El famoso pasaje de La vida breve es un guiño a la veneración que Lorca profesaba hacia Falla. Y, por supuesto, escuchamos las creaciones propias de Lorca en una rica selección de canciones populares españolas, testimonios icónicos de su actividad compositiva que son revisitados en un arreglo excepcional de Alberto Martín para violín y piano.