La concentración de poder económico ha dado a la banca internacional y a las grandes corporaciones la posibilidad de controlar los mecanismos de la economíaen beneficio propio, convirtiéndola en un casino especulativo en donde desarrollan instrumentos financieros muy sofisticados con los que practican la violencia «de guante blanco», un auténtico terrorismo financiero que doblega a los gobiernos y a las democracias cuando los políticos olvidan sus responsabilidades y dejan desprotegida a la población frente a los especuladores que se adueñan de los mercados. Elresultado de una economía en manos de la oligarquíafinanciera es el alto endeudamiento, un empleo bajo mínimos y un debilitamiento del Estado del bienestar yde la calidad de vida de las personas, con el aumento de la pobreza y la desigualdad, y un mundo en dondedisminuye la representatividad de las institucionesdemocráticas y la voz de la ciudadanía pierde fuerza.