Una novela de Dolores Estal con el amor, la distancia y el arte como protagonistas. Barracas, Buenos Aires. Finales de los años setenta del siglo XX. La iglesia de Santa Felicitas ejerce un gran poder de seducción sobre el joven que, de espaldas a la turbulenta realidad argentina de su tiempo, intenta sobrevivir sin ser arrastrado por los acontecimientos. Para ello, el amor y la distancia juegan un papel esencial, haciéndose ambos elementos prioritarios y ocupando el espacio anteriormente dedicado a una obsesión. El arte se suma al escenario, convirtiéndose en el tercer componente de un tríptico que desembocará en un episodio inesperado.