Luna es una niña de tres años que vive feliz con sus mamás. Un día quiere ponerse sus botas de dinosaurio, pero hace calor y su mamá Clara le dice que tiene que ponerse las sandalias. Entonces aparece una rabieta saltarina, roja y ruidosa, que invita a Luna a gritar y patalear. Con paciencia y cariño, sus mamás la acompañan para que se vaya calmando poco a poco.