Lo que hace que la obra de Olivier Messiaen sea tan especial es, en gran medida, su capacidad para fusionar diversas influencias, inspiraciones y convicciones en un lenguaje musical totalmente individual y perfectamente coherente. Esto incluye el desarrollo de las armonías modales de siglos anteriores tanto como un compromiso con ritmos de tradiciones no europeas. La riqueza de colores de sus obras se debe, en parte, a la capacidad sinestésica de Messiaen para percibir los acordes en diversas formas y colores. Como ornitólogo entusiasta, pasó mucho tiempo en la naturaleza, anotando el canto de los pájaros y luego incorporándolos, en forma estilizada, en sus composiciones. Pero lo más importante, el trabajo de Messiaen se rige por su profunda fe.