El arte de atesorar piedras ya existía en la China imperial, donde auténticos buscadores viajaban a los más remotos confines para recoger rocas y minerales con singular apariencia, cuya contemplación resultara, cuanto menos, inspiradora. Cerca del mar, a orillas de los ríos o en los más altos riscos montañosos, el reino mineral nos aguarda para desvelar, en toda su magnitud, la belleza original del mundo. MINERALES nos descubre algunas de sus propiedades y singularidades, muchas de ellas insólitas y sorprendentes.