El pequeño Julian vive la aventura de su vida un día en que los piratas de Barbatrenzada le piden que los acompañe a enterrar un tesoro. A bordo del barco pirata, Julian disfruta de lo lindo: aprende el divertido lenguaje de los bucaneros, imita sus toscos modales y come solo lo que le apetece sin que nadie le riña. Pero cuando ya tiene decidido convertirse en pirata, algo ocurre. Tras muchos años de enseñar literatura y una infancia dedicada a enterrar tesoros en el jardín de casa, Melinda Long se decidió a escribir Mis amigos los piratas. Su afición por los bucaneros la comparte el artista David Shannon, quien ha obtenido el prestigioso premio Caldecott.