En El misántropo y El enfermo imaginario, Molière creó a sendos personajes memorables: Alcestes, el misántropo individuo que, hastiado de la hipocresía y la adulación que rigen las relaciones humanas, se rebela contra las convenciones sociales, y Argán, el enfermo imaginario sometido a la férrea tiranía de médicos y boticarios que toma las decisiones más descabelladas para seguir alimentando su obsesión. El humor y el moralismo característicos de Molière afloran en ambas obras.