Estos motetes y cuasi-motetes forman uno de los picos del arte de Bach como compositor de música coral. Dotados de cierta complejidad, imponen enormes exigencias a los artistas, que requieren de virtuosismo excepcional, resistencia y sensibilidad para su interpretación. El característico uso de Bach en la fuga, el canon y el contrapunto hace que esta música sea infinitamente fascinante. Las extraordinarias habilidades técnicas e interpretativas de John Eliot Gardiner aseguran el reconocimiento de los motetes y cantatas como algunos de los mejores de Bach.