En Barcelona, la ciudad española más parecida a Buenos Aires, la escritora tuvo su último cuarto propio habitado en armonía antes de entrar en la enfermedad yagonía final que ella vio como justo purgatorio en vida. El amor a Inés se erige como última verdad en medio de una poderosa crónica del desmorone del cuerpo.La luz del último verano en el pueblo de Ortigosa delMonte antes de la entrega final a la experiencia deldolor escrita desde la cama se acercan en las cartasa Inés y al mundo de mujeres amigas -María de la O Lejárraga, Victorina Durán, María Martos, Carmen Laforet, Carmen Conde, Fernanda Monasterio y tantas otras?- que nunca dejaron sola a esta inmensa escritora, conocida y reconocida por ser la gran autora del géneroinfantil de nuestra literatura, ahora redescubiertacomo gran autora de literatura sin etiquetas. Su autobiografía novelada Oculto sendero, este epistolario ysu tomo precedente, Sabes quién soy, son una buena muestra de ello.