Javier Corcobado vuelve a sus andadas con un disco equilibrado, un disco de autor en el cual se mueve con la misma soltura tanto en el plano del ruido, como en el plano del crooner. Hay barbaridades como 'Sin Corazón no hay nada' , una de las mejores canciones que haya escrito nunca, lugar para encuentros con el pasado en 'El extranjero y su cicatriz', ecos de Demonios tus Ojos En 'No odio', guiños al rock and roll austero y salvaje de los 50 en 'Apotemnofilia'.