Imagínate: escuchas el goteo del agua, el canto de los pájaros y, de repente, una criatura colorida revolotea alrededor de tu cabeza, tan delicada y encantadora que te deja sin aliento. ¡Y antes de darte cuenta, ya se ha ido! Afortunadamente, puedes colgar esta mariposa en tu pared en casa y admirarla todo el tiempo que desees.