Al acercarme al mundo sonoro de Markus Stockhausen descubrí caminos que desconocía por completo, y probé sabores que parecían nuevos, pero que pertenecen al archivo sonoro oculto que cada uno de nosotros, en mayor o menor medida, lleva en lo más profundo del alma. Con este proyecto, completado con la participación de los brillantes Furio Di Castri, Achille Succi y Danilo Tarso, quise recrear esa magia que tanto me había fascinado: tocar con libertad y delicadeza, decodificando un signo como si fuera una nota y viceversa, utilizando materiales melódicos, rítmicos, armónicos y tímbricos como punto de partida y fijando otra pista musical como meta, como si fueran boyas para navegar en el mar de sonidos, bastones para esquiar en eslalon, obligaciones que se transforman en placeres para saborear, para luego disfrutar de otro, y otro, y así sucesivamente hasta saciarse.