
Tras el éxito de 'Never Twice' (2016) que fue descrito por Vogue como 'la segunda llegada del soul' y con el que consiguió una actuación en 'Later' con Jools Holland, el nuevo trabajo fue grabado en los legendarios estudios Electro-Vox Recorders de Los Angeles, y fue co-producido junto a Paul Butler (Michael Kiwanuka, St. Paul and the Broken Bones), con la ayuda de un puñado de amigos y músicos de sesión incluyendo a Bart Davenport, el percusionista Andres Renteria (Flying Lotus, Father John Misty), el flautista Ricky Washington (padre de Kamasi), y los saxofonistas Paula Henderson (Gogol Bordello) y Mando Dorame (JD McPherson). Entre las once canciones que forman parte del álbum, diez son de Waterhouse y la otra es una profunda versión de 'I Feel An Urge Coming On', originalmente escrita por el mentor y amigo de Nick, Joshie Jo Armstead, quien compuso junto a Ray Charles y actuó junto a The Raelettes y The Ikettes en los 60s y los 70s. Hay una razón por la que Nick eligió titular a este, su cuarto disco, con su propio nombre. Si bien siempre ha tenido un 'estilo propio' según NPR, este álbum es un reflejo más profundo del firmamento emocional y cultural que ha hecho de Nick el artista que es hoy: sus pasiones e influencias; su amor e indignación. La música de Irma Thomas y Chico Hamilton; las películas de Robert Siodmak y Adam Curtis. Los buenos y malos viejos tiempos en San Francisco, Detroit, y Los Angeles. Es un mundo embriagador y este álbum te invita a perderte en él. Desde que lanzó su single debut en 2010, Nick Waterhouse ha recorrido el mundo (recientemente en una extensa gira con Allen Stone), y ha colaborado o producido a un extenso número de artistas como Ty Segall, Leon Bridges y Jon Batiste, hasta la leyenda del soul Ural Thomas, y las estrellas latinas The Boogaloo Assassins.