El avance de la investigación arqueológica está haciendo que aquello que se ponía en duda no hace mucho tiempo, la romanización de una buena parte del País Vasco, se pueda de-mostrar con los yacimientos localizados en los últimos años. Forua junto a Gernika, Oiasso en Irun, Flaviobriga en Castro Urdiales, las estelas de la falda del Monte Sollube junto a Mun-guía, Hasparren en la Novempopulania del norte de los Pirine-os, el protovasco localizado en las estelas del alto Garona, Ve-leia/Iruña junto a Vitoria, Arellano en la Navarra media y otros muchos yacimientos han unido sus evidencias arqueológicas a las ya bien conocidas de Calahorra, Cascante, Andelos, Un-castillo, Pamplona, Liédena, etc. El estudio en conjunto de unas y otras permite poder hablar con propiedad de ocho si-glos de romanización, de una lengua vieja que se utilizaba en la Vizcaya nuclear -un antecedente del protovasco del que nos habla el recordado maestro K. Michelena-, de la importancia del puerto existente en el estuario del Bidasoa, de vascones y várdulos, de las monedas acuñadas en estas tierras, de las ví-as de comunicación que había hace dos mil años y de tantas otras cosas importantes.