En 1962, Gordon se mudó a París, donde se convirtió en parte de una vibrante comunidad de jazz. Ya era una figura bien establecida en el mundo del jazz debido a su trabajo innovador en los años 1940 y 1950. Su decisión de vivir en Europa revitalizó su carrera, permitiéndole seguir evolucionando como músico lejos de las luchas en los EE. UU.: gozó de un enorme respeto en Europa, lo que le permitió actuar libremente, a menudo en clubes y giras, sin las cargas del racismo estadounidense. París había sido durante mucho tiempo un refugio para los músicos de jazz: artistas como Miles Davis, Thelonious Monk y John Coltrane eran celebrados en Europa, y la escena de jazz francesa, en particular, se convirtió en un punto de encuentro tanto para los expatriados estadounidenses como para los músicos europeos. Dexter Gordon se convirtió rápidamente en una de las figuras principales de esa escena.