En este disco encontramos el resultado de más de veinte años de maduración de unas canciones que surgen de experiencias de lo más personal. Un repertorio enérgico y poderoso que con cada reproducción gana en matices e integridad. Este adelanto contiene una potente canción pop de corte muy ochentero, en la que los sintetizadores y las baterías grandes cobran protagonismo para acompañar a la voz de Claudio. El disco, grabado y mezclado en Pin Up Recordings y producido por El Quebradero (tándem creativo que forman Sergio Miró y Alby Ramírez) cuenta, aparte de los propios Miró y Ramírez, con los bajos de Rafa Daza, los coros de Sari Montelongo, el piano de Víctor Ardelean y los violines y violas de Cristina Ardelean. Claudio Cabrera se encarga de gran parte de los pianos y guitarras acústicas, además de las voces principales. La masterización corre a cargo de Mario G. Alberni, en sus Kadifornia Mastering. Este debut no oculta los guiños a Springsteen.