Como compositor que desarrolló un lenguaje original, Pierre Wissmer recorrió el siglo XX con total independencia. Compuso una abundante obra que abarca todos los géneros musicales: nueve sinfonías, varios conciertos, ballets, música para programas de radio, música de cámara y piezas vocales. Los tres conciertos para violín dan testimonio de la evolución estética del compositor. Del arraigo modal del primer concierto, compuesto en 1942 tras la primera sinfonía y el primer concierto para piano, pasó a un estilo de escritura que a veces toma prestado del lenguaje dodecafónico en su segundo concierto, compuesto en 1954. Finalmente, la suspensión tonal del tercer concierto (1987) refleja un espíritu de gran libertad característico de las últimas obras del compositor.