A pesar de ser más conocido por sus grandes éxitos en la escena lírica, la vinculación de Pablo Sorozábal (Donostia, 1897-Madrid, 1988) con la música coral supuso una clave casi constante en su extensa carrera. Fue, de hecho, en las filas del efervescente movimiento orfeonístico de su País Vasco natal donde empezó a fraguarse su personalidad artística, incluida su fascinación por la voz y el teatro.