Olvidemos un momento la gramática, la teoría literaria, los libros de ayuda a la escritura, las corrientes que han sido, las modas que son, el debate sobre si un best seller es una obra literaria, olvidemos cualquier otra controversia, incluso, por un par de páginas, el maltrato permanente de los distintos gobiernos a los creadores, incluso el desprecio generalizado de la sociedad… olvidemos todo lo ajeno a la creación y centrémonos en escribir.