En plena fiebre automovilística, de entusiasmo por los primeros coches de propulsión y la velocidad, a comienzos del siglo XX dos periodistas españoles decidían emprender juntos, «sin prisa alguna», un viaje a París montados en burro, como signo de protesta frentea la modernidad o al mal uso del progreso tecnológico, en donde la presencia de un creciente número de vehículos comenzaba a ocasionar graves inconvenientes. El dietario de los excursionistas, cruzando aldeas y ciudades entre el regocijo de sus respectivos vecindarios, se publicó por entregas en el diario España Nueva entre el 31 de agosto y el 14 de diciembre de 1906,alcanzando uno de los mayores éxitos del periodismoespañol.