¿Pueden las madres prescindir de los hombres en la crianza de sus hijos? ¿Asistimos de forma silenciosa ysumisa al“genocidio de los padres”? ¿Qué futuro lesespera a las nuevas generaciones de huérfanos de padres vivos?Desde la Revolución del 68, la evaporación de la figura paterna va en aumento. Privada cada vez más de su peso simbólico,parece remitirnos a una imagen obsoleta, cuando no perjudicial, para el desarrolloy crecimiento de los hijos... Unpresumible estorbo para muchas madres que desacreditan la sensibilidad del padre al considerarla un código no apto parael nuevo milenio. ¿Una mutación antropológica? ¿Aceptación sumisa del genocidio de los padres?En las últimas décadas se ha producido un aumento de problemas socialescomo la violencia doméstica, los abortos deadolescentes, la agresividad juvenil, el fracaso o abandono elescolar... y un factor común parece anidar en el origen: laausencia paterna. Se trata de niños y jóvenes huérfanos de padres vivos ausentes -física y emocionalmente- pero, sobre todo,simbólicamente. Una epidemiapropia de sociedades que han encauzado de forma