Pedro Casaldáliga puso en práctica en su sentido literal y de manera ejemplar el verso del poeta cubano José Martí «con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar». Y lo hizo con toda radicalidad y en todas las dimensiones de su vida: como persona creyente auténtica, obispo al servicio del pueblo, activista social, teólogo de la liberación, místico con los piesen la tierra, poeta y profeta que denunció las injusticias y anunció la utopía de la liberación.